Puente de Malpasillo: fotografiando la Vía Láctea en Toledo
Muchas de mis escapadas nacen de la forma más inesperada. No planificando un viaje ni buscando lugares en Internet, sino durante otra salida fotográfica. Entre fotografía y fotografía siempre terminamos hablando de nuevos rincones, enseñándonos imágenes y compartiendo localizaciones que acaban despertando las ganas de volver a salir con la cámara.
Así fue exactamente como descubrí el Puente de Malpasillo.
Fue durante una noche fotografiando la Vía Láctea cuando, entre conversación y conversación, surgió el llamado Puente de Pusa, nombre con el que muchos fotógrafos también conocen al Puente de Malpasillo. Mis amigos empezaron a hablar de él con tanto entusiasmo que, aunque estaba a casi dos horas de casa, en ese mismo momento supe que tarde o temprano acabaría viniendo.
Si has leído mi artículo «Fotografía de viajes: cómo la cámara cambió mi forma de viajar», entenderás perfectamente por qué terminé aquí. Muchas veces no elijo un destino al azar; es una fotografía o la recomendación de otro fotógrafo la que despierta mi curiosidad y termina llevándome hasta lugares que probablemente nunca habría conocido de otra forma.
El sábado por fin llegó el momento. Junto a varios amigos fotógrafos pusimos rumbo a Santa Ana de Pusa con un único objetivo: fotografiar la Vía Láctea sobre este espectacular puente de piedra.
Lo que más me sorprendió del Puente de Malpasillo
🌌 Uno de los cielos más oscuros que he visto en la provincia de Toledo.
🌉 Un espectacular puente neoclásico de tres arcos construido en 1852.
🪨 Una impresionante hoz rocosa excavada por el río Pusa.
📷 Un lugar perfecto para fotografiar la Vía Láctea.
🤫 Un rincón todavía poco conocido que merece mucho más reconocimiento.
Cómo nació esta fotografía
Todo comenzó varias semanas antes, durante otra salida de fotografía nocturna. Mientras esperábamos a que la Vía Láctea fuera ganando altura sobre el horizonte, la conversación derivó hacia otros lugares donde fotografiar el cielo.
Fue entonces cuando alguien mencionó el llamado Puente de Pusa. Empezaron a enseñarme fotografías y a hablar de él con tanto entusiasmo que no tardó en despertar mi curiosidad. Un puente de piedra de tres arcos, rodeado de una espectacular hoz rocosa y con uno de los cielos más oscuros de la provincia de Toledo. Era imposible no querer conocerlo.
Lo único que no me convencía era la distancia. Desde casa tenía casi dos horas de coche, así que no era precisamente una escapada improvisada. Aun así, en cuanto vimos que las condiciones para fotografiar la Vía Láctea eran favorables, no lo dudamos y organizamos la salida.
Hay fotografías que nacen en el mismo momento en que aprietas el disparador. Otras empiezan mucho antes, cuando descubres un lugar que sabes que tarde o temprano acabarás visitando. Ésta fue una de ellas.
El Puente de Malpasillo y la hoz del río Pusa
El Puente de Malpasillo, también conocido como Puente Viejo de Santa Ana de Pusa, fue construido en 1852 para salvar el paso del río Pusa. Su estructura de piedra, formada por tres grandes arcos de estilo neoclásico, destaca todavía más al encontrarse rodeada por un paisaje completamente natural.
Pero si el puente ya resulta espectacular por sí solo, el entorno termina de convertirlo en un lugar muy especial. El río Pusa ha excavado aquí una profunda hoz rocosa que aporta una sensación de aislamiento difícil de encontrar en otros rincones de la provincia de Toledo.
La escasa contaminación lumínica convierte este lugar en uno de los mejores rincones de la provincia de Toledo para contemplar las estrellas y fotografiar la Vía Láctea. No es extraño que cada vez más aficionados a la fotografía nocturna lo tengan marcado entre sus próximas localizaciones.
Fotografiando la Vía Láctea en Toledo
Llegamos con tiempo suficiente antes del atardecer y descendimos por el corto sendero que conduce hasta el puente. Cargados con la mochila fotográfica, el trípode y la cena, comenzamos a recorrer el terreno en busca del mejor encuadre para fotografiar la Vía Láctea.
No tardamos demasiado en encontrarlo. Había un enorme bloque de roca junto a la hoz del río Pusa desde el que se dominaba perfectamente el puente. Era el lugar ideal para la fotografía… aunque también tenía un pequeño inconveniente: el mejor sitio para colocar el trípode estaba justo en el borde de la roca, asomado al vacío.
Colocamos los trípodes bien juntos para aprovechar el espacio y dejamos todo preparado en hora azul. Conecté el disparador remoto, enfoqué la cámara y, antes de que desapareciera la última luz del día, ya no tuve que volver a acercarme a ella.
Nuestro amigo Joselito ya nos había advertido que allí la oscuridad era casi absoluta, pero hasta que cayó la noche no fui realmente consciente de lo que quería decir. Apenas se distinguía el suelo que pisábamos y me daba auténtico pánico acercarme de noche a los trípodes por miedo a rozarlos sin querer. Éramos cuatro fotógrafos y la sola idea de imaginar una cámara —o las cuatro— cayendo al fondo de la hoz era suficiente para mantenerme bien alejada.
Mientras esperábamos, iluminamos suavemente los tres arcos del puente con una luz cálida para dar un poco de protagonismo a la piedra sin perder la atmósfera natural de la escena. Después solo quedaba tener paciencia.
Según Photopills, la Vía Láctea alcanzaría la posición que buscábamos alrededor de las 00:20, elevándose sobre el arco central del puente. Así que nos sentamos a disfrutar del cielo estrellado mientras esperábamos ese momento.
Y, cuando por fin llegó la hora, la escena era exactamente como la habíamos imaginado.
📷 Ficha técnica de la fotografía
Cámara: Sony Alpha 7 III
Objetivo: Sony FE 14 mm f/1.8 GM
Distancia focal: 14 mm
Apertura: f/1.8
ISO: 3200
Tiempo de exposición: 15 segundos
Técnica: Apilado de 10 fotografías para reducir el ruido digital.
Localización: Puente de Malpasillo (Santa Ana de Pusa, Toledo)
El apilado consiste en combinar varias fotografías tomadas con el mismo encuadre para reducir el ruido digital y aumentar el nivel de detalle de la imagen final. Es una técnica muy utilizada en fotografía nocturna, especialmente cuando se quiere obtener la máxima calidad en la Vía Láctea.
Consejos para visitar el Puente de Malpasillo
Si estás pensando en visitar el Puente de Malpasillo, especialmente si tu intención es fotografiar la Vía Láctea, estos consejos pueden ayudarte a disfrutar mucho más de la experiencia:
- Llega antes del atardecer. Te dará tiempo a recorrer la zona con luz, buscar el mejor encuadre y preparar el equipo con tranquilidad.
- Lleva una linterna frontal. Cuando cae la noche la oscuridad es prácticamente total, por lo que resulta imprescindible para moverte con seguridad.
- Utiliza un disparador remoto. Si dejas la cámara preparada antes de que anochezca, podrás realizar las fotografías sin necesidad de volver a tocar el trípode. En un lugar con tanta oscuridad como éste resulta mucho más cómodo… y bastante más tranquilo. Fue precisamente lo que hice yo para evitar acercarme de nuevo a los trípodes cuando ya no se veía absolutamente nada.
- Extrema la precaución. Si vas a colocar el trípode cerca de la hoz del río Pusa, evita caminar por el borde una vez anochezca. La falta de luz hace muy difícil apreciar las distancias.
- Planifica la posición de la Vía Láctea. Aplicaciones como Photopills te permitirán saber con antelación dónde aparecerá el centro galáctico y a qué hora se alineará con el puente.
- Lleva algo de comida y bebida. Entre el montaje del equipo y la espera hasta que la Vía Láctea alcance la posición deseada pueden pasar varias horas, así que un pequeño picnic siempre se agradece.
- Respeta el entorno. Es un rincón natural con muchísimo encanto. Intenta dejarlo exactamente igual que lo encontraste para que otros puedan disfrutarlo de la misma forma.
Dónde dormir cerca del Puente de Malpasillo
Si tienes pensado fotografiar la Vía Láctea, probablemente terminarás la sesión bien entrada la madrugada. En ese caso, mi recomendación es buscar alojamiento en Los Navalucillos, a unos veinte minutos del puente, donde encontrarás varias casas rurales y pequeños hoteles.
💤 Puedes consultar aquí los mejores hoteles en Los Navalucillos y disfrutar de la sesión sin la preocupación de tener que conducir de vuelta de madrugada.
Una fotografía que recordaré durante mucho tiempo
Regresamos a Madrid ya de madrugada, cansados, pero con esa sensación de que la salida había merecido la pena. Durante el viaje de vuelta no dejamos de comentar la sesión, el cielo que habíamos tenido y las fotografías que, con un poco de suerte, nos esperaban dentro de las tarjetas de memoria.
A la mañana siguiente, en cuanto me desperté, hice lo primero que solemos hacer todos los fotógrafos después de una salida importante: descargar las fotografías al ordenador.
Y allí llegó la mejor parte.
Al ver la imagen en la pantalla confirmé lo que ya intuíamos la noche anterior. Habíamos conseguido la fotografía que habíamos ido a buscar. La Vía Láctea elevándose sobre el Puente de Malpasillo, con los tres arcos suavemente iluminados y un cielo espectacular que convirtió la espera en algo totalmente merecido.
Hay fotografías que recuerdas por la dificultad de conseguirlas. Otras, por el lugar donde fueron tomadas. Ésta la recordaré por las dos cosas.

